Comedor dle barco

“Nuestra mejor crítica, nuestra primera admiradora, la que salvó al barco en una tormenta. Ella era la sonrisa cada mañana, el saludo antes de irnos a dormir. El Calypso podía haber vivido sin mí, pero no sin Simone.”(Jacques Cousteau).

Este año se cumplen treinta de la muerte de la primera mujer de Jacques Cousteau, Simone Melchior, la cual tuvo un papel determinante en la carrera del explorador, no sólo en la adquisición y posterior mantenimiento y cuidado del Calypso, sino también en el desarrollo del conocido Aqua-Lung o Scuba, el primer equipo autónomo de respiración bajo el agua, a partir del cual aparecería el buceo tal y como lo conocemos hoy en día.

Apenas unos años después de la boda de Simone y Jacques, tendrá lugar uno de los primeros hitos en la historia del buceo. En 1942 el padre de Simone, director de la empresa Air Liquide, presenta a Cousteau a uno de sus ingenieros, Émile Gagnan. A principios del año siguiente, juntos, el explorador y el ingeniero, ponen a punto el primer prototipo de sistema de respiración subacuática: el regulador, el cual daba al buceador plena autonomía al no tener que depender en absoluto de la superficie. A mediados de 1943 y tras alguna pequeña modificación, llega un segundo y definitivo modelo. Simone, acompañando a Cousteau desde la superficie, es testigo de esa primera inmersión con el nuevo aqua-lung, presenciando el nacimiento del buceo moderno. Horas más tarde, y con el mismo equipo, se convierte en la primera mujer en usar la escafandra autónoma.

“Ella fue el verdadero capitán del Calypso y pasó más tiempo en el barco que mi padre, mi hermano y yo juntos.” (Jean-Michel Cousteau). En 1950 Simone y Jacques, ya plenamente inmersos en la exploración e investigación del mundo submarino, deciden adquirir el Calypso, un dragaminas del ejército con el que poder ampliar los destinos y escenarios de sus descubrimientos. El barco fue en realidad comprado por Thomas Loel Guinness, quien se lo arrendaba a Jacques por el simbólico precio de 1 dólar al año. Para las primeras andanzas de la embarcación Simone vendió varias de sus posesiones con las que poder pagar el combustible y algunos de los equipos de navegación. En 1952, el Calypso parte en su viaje inaugural hacia el mar Rojo, donde empezarán a filmarse las primeras imágenes de lo que resultaría el primer documental del equipo Cousteau: El mundo del silencio.

Durante todos estos viajes, Simone era parte imprescindible de la tripulación y, prácticamente siempre, la única mujer a bordo. En ese primer viaje al mar Rojo, en mitad de una de las inmersiones, con todos los buceadores en el agua, y estando ella sola en el barco, empezó a desatarse una tormenta con fuerte oleaje que amenazaba con cortar el cabo del ancla. El resto de la tripulación estaba lejos de la embarcación, habían nadado hacia costa para buscar refugio y no podían hacer nada por la situación. Al romperse el cabo, Simone, sin experiencia en navegación, puso en marcha el motor y navegó mar adentro evitando posibles colisiones. Tras ocho horas capeando el temporal, volvió hacia costa para recoger a los buceadores. Puesto que no sabía atracar y prescindían de ancla, los esperó a la deriva mientras llegaban nadando. Es por ello y por todos los años que incondicionalmente continuó a bordo del dragaminas, velando porque se alcanzaran los objetivos de cada expedición, que se ganó el título de alma y capitana del Calypso (aunque este último de manera no oficial).

A principios de los años 60 el equipo Cousteau empieza a diseñar lo que sería el proyecto Conshelf, con el objetivo de demostrar la capacidad humana, fisiológica y psicológica, para vivir y trabajar bajo el agua durante largos periodos de tiempo. En 1963, tras el Conshelf I, instalado en aguas marsellesas a 10 metros de profundidad, llega el Conshelf II. Esta segunda etapa del proyecto se localizaba en el mar Rojo, a 30 km mar adentro del puerto de Sudán. Tenía diferentes instalaciones situadas a distintas profundidades, en las que los bautizados como “oceanáutas” vivirían durante varios días (tiempo y número de personas diferente según las profundidades). La instalación principal, base de las demás, tenía forma de estrella, y es donde convivirían entre cinco y seis personas durante 30 días. Simone se convierte en la primera mujer “oceanáuta” al vivir durante cuatro días en esta casa submarina, donde celebraron, junto con el resto del equipo, el 26 aniversario de boda con Jacques. Como resultado de toda esta experiencia submarina, estrenarían en 1964 el segundo largometraje: El mundo sin sol.

Simone siempre sería parte imprescindible e incondicional del equipo Cousteau, presenciando y participando en momentos determinantes, principalmente en la historia del buceo y la exploración submarina; y, aunque siempre detrás de las cámaras y sin apenas apariciones públicas, consiguió ir abriendo un camino para aquellas mujeres que, en ese momento, apenas soñaban con una vida dedicada al mar.

Jacques Cousteau: A life under the sea. Kathleen Olmsted, 2008.

http://www.oceanfutures.org/simone-cousteau
http://www.oceanfutures.org/news/blog/simone-cousteau-soul-of-calypso
http://ocean71.com/chapters/cousteau-underwater-habitat-conshelf-odyssey-program-diogene-denise-red-sea-expedition
https://www.cousteau.org/legacy/technology/conshelf
https://www.messynessychic.com/2013/05/27/remains-of-an-underwater-habitat-left-by-1960s-sea-dwellers

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