Queridos Reyes Magos,

Ahora que acabo de cumplir 8 años tengo edad suficiente para hacer una buena lista de deseos.

Mamá dice que tengo que leer así que os pido un libro que sea de aventuras, de piratas, de exploradores, quizá. Que esté ambientado en el mar, que haya un buen barco y olas grandes y medianas, islas desiertas y loros de colores.

También querría un disfraz, quizá de barco para imaginar la historia del cuento y ser yo ese explorador o ese pirata.

Papá dice que tengo que hacer deporte así que traed días de lluvia fina para poder correr por la arena de la playa, y tardes de sol para saltar muchas olas y poder bucear y recoger conchas. Y nadar con los peces.

La abuela dice que el mundo es de los niños. Por eso nos gusta tanto hacer tantas cosas cada vez que asoma el sol, hasta que se pone. Y cuidar el mundo que tenemos porque dice que no hay otro. Claro que no hay otro, lela, le digo.

El abuelo dice que está bien que salte y me mueva mucho pero también tengo que estar calmado, tranquilo, respirar hondo, para poder ver bien las cosas bonitas que pasan. Dice que si voy muy deprisa hay hechos que se desvanecen, que se pierden. Por eso os pido también que vengan días de lluvia fuerte, para que pueda ver desde la ventana cómo se empapa todo, cómo las olas suben por las rocas y se lo llevan todo. Y ver luego cómo lo traen todo. Y cuando escampe y la lluvia emprenda su huida, salir y hacer mis propias olas saltando los charcos que ha dejado la borrasca.

Yo también he pensado, sin que me lo diga nadie, que estaría bien que me traigáis un billete para viajar en un barco. No hace falta que sea un viaje largo pero sí lo suficiente como para que, desde cubierta, las personas de la orilla parezcan hormigas. En el barco llevaré mi disfraz y a toda mi familia y les contaré el cuento que me habréis traído.