No es que el mismo Bonaparte sacase de dentro de su chaleco el diseño del famoso jersey a rayas pero sí tuvo mucho con ver con la popularización de esta prenda en su país. En 1858, en pleno segundo imperio francés, un decreto publicado en el Boletín Oficial de la Armada estableció cómo debía ser el uniforme de sus marineros: pantalón de pata ancha, camisa blanca con cuellos azules, abrigo corto de lana y jersey de rayas. Pero, ¿cuántas rayas debía tener este jersey? Exactamente 21, una por cada victoria de Napoleón.

Desde Jean Paul Gaultier hasta Briggitte Bardot, Fraçoise Hardy, Coco Chanel o Jeanne Moreau, los franceses llevaron como nadie esta prenda de cuya fabricación original se ocupaba un taller situado en la localidad de Saint James. La familia Legallais creó esta pequeña empresa en este pueblo francés de la Bretaña para suministrar las camisetas a la Armada. Con el paso de los años, la camiseta se popularizó entre los marineros de todo el mundo, ya que aislaba perfectamente del viento en alta mar y su calidad resistía bien los avatares del trabajo en el barco. El pequeño taller se fue convirtiendo en una empresa exitosa y, a día de hoy, la fábrica sigue en pie en el mismo lugar, a unos 20 kilómetros del Mont Saint Michel. Just the sea, la primera tienda online especializada en productos respetuosos con el mar, no ha podido resistirse a los actuales modelos que fabrica Saint James.

Pero, ¿qué tenía aquel lugar para fabricar aquellas prendas perfectas? La respuesta está en sus ovejas. En la Edad Media, los rebaños criados en las salinas locales de Saint James proporcionaban la variedad ideal de lana para tejer suéteres, sombreros y equipo náutico para mantener a los marineros y pescadores. En 1850, la empresa teñía la lana que se vendía en forma de madejas y bolas en las tiendas de productos secos y, como ropa interior y calcetines, para las tiendas de calcetería.

Un siglo más tarde, entre los años 60 y 70, se puso de moda el estilo náutico entre los francesas que, saben como nadie, aprovechar su savoir faire. Aunque la verdadera pionera de esta moda había sido Coco Chanel. La diseñadora, en un viaje que hizo a la Bretaña para visitar a unos familiares, se quedó enamorada de la prenda y la incluyó en su colección náutica de 1917.

En la segunda mitad del siglo XX, las rayas de Saint James eran reconocidas por todos los aficionados de los deportes náuticos. Pero también los no aficionados se enamoraron del estampado marinero. El cine tuvo mucho que ver cuando decidió darles  protagonismo en 1950 al incluirlas en el vestuario de uno de los actores de la icónica The wild one (1950). Lee Marvin las llevó dando la réplica a Marlon Brando. Y James Dean la lució como nadie, un lustro más tarde, en  Rebel Without a Cause.

A partir de ahí, Hollywood se rindió a las rayas marineras. No es difícil encontrar por internet fotos de Cary Grant, Robert Redford, Marilyn Monroe, Audrey Hepburn, Garbo, Jane Fonda o músicos como Jagger, James Stewart o integrantes de The Beattles, con una prenda con el diseño.

La Nouvelle vague también se sirvió de ellas y Jeanne Moureau, Jean Seberg o Charlotte Rampling se apropiaron de las rayas y las pasearon por la capital francesa, lejos de las brisas marinas de la costa normanda. En los 70, Visconti las utiliza para el personaje del adolescente de Muerte en Venecia, interpretado por Björn Andrésen. Y en esta misma década Jackie Onassis no deja de incluirla en sus looks en sus veranos en la costa de Skorpios.

En la década de los 80 Saint James se conviertió en la embajadora de la tradición marítima francesa. A finales de esta década, 1989, para celebrar sus 100 años, tejió el suéter más grande del mundo: 26 pies de altura y 45 pies de ancho de un extremo de una manga a la otra, un Récord Mundial Guinness.

Los grandes diseñadoras de los ochenta cuentan con ellas para sus colecciones. El rey, en aquel momento, fue, sin duda, Jean Paul Gaultier, que incorporó este motivo a los modelos presentados en su primer desfile, realizado en 1978, y en 1983 recurre nuevamente a él para crear su colección Boy Toy. Convirtió su camiseta ‘le Marinière’ en una prenda imprescindible del armario. Por supuesto, una de las musas de Gaultier, Madonna, se hizo fan de las rayas y otra cantante de la época, Donna Summer eclipsó en 1983 con su mono a rayas.

En los 90, la compañía siguió creciendo y decidió crear colecciones de “cortar y coser” (pantalones, camisas, chaquetas, etc.) fichando a artesanos conocidos por la precisión de su trabajo. En esa década uno de los incondicionales de la camiseta a rayas fue Kurt Cobain.

Saint James se ha convertido en una referencia. A los jerséis se han unido otros complementos que hacen de su calidad un referente en la moda. ¿Quién no ha tenido una camiseta en rayas? El artista más importante del siglo XX, Picasso, la lució en numerosas ocasiones. Warhol también era un fan de las rayas, al igual que iconos de la cultura como Hepburn o Elvis Presley. Si quieres saber más sobre la historia de las camisetas a rayas, no te pierdas el número 8 de Sirene donde incluye un reportaje sobre ello.