La nacra, conocida como Pinna nobilis, es una especie emblemática y endémica del mar Mediterráneo; es decir, no la podemos encontrar en ningún otro lugar del mundo. Es el molusco bivalvo más grande de este mar y el segundo más largo del mundo, pudiendo alcanzar 1.2 metros y siendo superado únicamente por la especie tropical Tridacna gigas, aunque el crecimiento de la nacra es mucho más rápido (pueden superar los 20 centímetros durante sus 2 primeros años de vida). A pesar de ello, es una especie con poco renombre.

Es cierto que los bivalvos son un grupo menos popular ¿cómo competir con el encanto de una tortuga o un delfín?, pero también es cierto que ser segundo en algo puede ser sinónimo de olvido, ¿quién recuerda al segundo hombre que pisó la luna? Y, aunque ser una especie endémica resalte su valor, también es lógico que la haga menos conocida en aquellos lugares donde no está presente.

Ejemplar de nacra (Pinna nobilis) entre las hojas de la fanerógama marina Posidonia (Posidonia oceanica) en Calpe. Foto: Sebastián Hernandis.

Su gran tamaño hace que la nacra tenga pocos enemigos naturales y para ejemplares adultos sólo las fuertes tormentas o los pulpos suponen una amenaza. Las primeras, pueden ser letales al generar un fuerte hidrodinamismo; los segundos, son de los pocos animales capaces de llegar a superar las valvas de la nacra, consiguiendo abrirlas a base de fuerza, aunque no es una batalla que puedan ganar con facilidad. La nacra es un animal filtrador, por lo que su alimentación se basa en hacer pasar el agua a través de las branquias para capturar el alimento. Es conocida como “fan mussel” en inglés, por su concha triangular con forma de abanico, y cuando la vemos en su hábitat natural en realidad estamos viendo únicamente alrededor de 2/3 de su tamaño total, ya que el último tercio se encuentra enterrado en el substrato, donde genera unas fibras conocidas como bisso que le permiten permanecer ancladas al fondo.

Pulpo (Octopus vulgaris) con una concha de nacra (Pinna nobilis). Los pulpos son de los pocos depredadores que tienen las nacras. En este caso está utilizando una concha de nacra ya muerta para cubrirse en su agujero. Foto: Sebastián Hernandis.

Hay pocos estudios al respecto, pero se sabe que son animales hermafroditas, que pueden madurar ambos órganos reproductivos de forma asincrónica durante la época reproductiva. Para reproducirse, liberan los gametos al agua, dejando al azar y a la selección natural la fecundación y la supervivencia de las larvas, aunque se sospecha que debe existir algún mecanismo de sincronización entre los individuos para la emisión de gametos sea en grupo.

Su hábitat se encuentra desde zonas superficiales a 1-2 metros de profundidad hasta los 50 metros, generalmente en el interior de las praderas de la planta Posidonia oceanica, otra especie también endémica e icónica que conforma en el Mediterráneo uno de los ecosistemas más característicos que podemos encontrar.

Ejemplar de nacra (Pinna nobilis) entre las hojas de la fanerógama marina Posidonia (Posidonia oceanica) en Moraira. Foto: Sebastián Hernandis.

Hasta hace pocos años era fácil ver ejemplares de nacra rebuscando entre las hojas de la Posidonia, ya que su gran tamaño hace que sean relativamente fáciles de localizar. Pero eso era antes de finales de 2016, cuando una enfermedad comenzó a arrasar con las poblaciones de nacra en el sur del Mediterráneo español, causada por una especie de protozoo hasta entonces desconocida. Este protozoo, Haplosporidium pinnae, no tardó en extenderse llevado por las corrientes hacia el resto del Mediterráneo, dejando mortalidades de prácticamente el 100% en todas las poblaciones afectadas. La situación de la nacra es crítica, lo que ha llevado a la International Union for Conservation of Nature (IUCN) a declararla como especie en peligro crítico de extinción.

Varios ejemplares de nacra (Pinna nobilis) en la pradera de Posidonia (Posidonia oceanica) en Calpe. Foto: Sebastián Hernandis.

Son muy pocas las poblaciones de nacra que se mantienen libres de este parásito. En España, únicamente podemos encontrar dos poblaciones supervivientes localizadas en el Delta del Ebro y en el Mar Menor. Se desconoce el motivo por el que estas poblaciones han conseguido permanecer sanas, aunque el aislamiento parcial de estas zonas respecto a mar abierto y unas condiciones fisicoquímicas particulares (como la salinidad) podrían estar evitando la entrada del parásito. Pero, aunque estas poblaciones aisladas se han mantenido hasta el momento sin infectarse, la perspectiva de futuro de la especie de cara a conseguir recuperar las poblaciones de nacra es realmente desalentadora. Hasta el momento no se han encontrado individuos que sean capaces de resistir a la enfermedad y la persistencia del protozoo a largo plazo haría imposible la recuperación de las poblaciones del Mediterráneo.

Por si fuera poco, el Mar Menor, uno de los pocos “santuarios” que quedan para este molusco gigante, lleva años sumido en una crisis medioambiental. La contaminación derivada de la agricultura de regadío y un urbanismo descontrolado amenazan con llevar al colapso la mayor laguna de agua salada de Europa, lo que podría suponer, además, el golpe definitivo para una especie que se encuentra ya en cuidados intensivos.

Como podéis imaginar, cada nacra resulta crucial para la recuperación de la especie, sobre todo si esta se encuentra en mar abierto, ya que podría tratarse de un ejemplar resistente a la enfermedad. A pesar de las elevadas tasas de mortalidad, no se pierde la esperanza de que existan estos individuos, pero la inmensidad del mar respecto a los pocos individuos que puedan haber sobrevivido complica mucho las posibilidades de encontrarlos. Por ello, la colaboración de aquellos que acudáis al mar a bucear, pescar o simplemente realizar snorkel es fundamental. Si queréis participar en esta búsqueda de la aguja en el pajar y localizáis alguna nacra durante vuestras actividades subacuáticas, intentad tomad fotografías y la posición GPS y no dudéis en contactar con instituciones como Observadores del Mar (observadoresdelmar@icm.csic.es), el Instituto de Investigación en Medio Ambiente y Ciencia Marina —IMEDMAR-UCV— (imedmar@ucv.es) o el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias —IRTA— (patricia.prado@irta.cat), entre otros.

Como siempre, te dejamos los principales artículos científicos que hemos consultado para la elaboración de éste:

Basso, L., Vazquez-Luis, M., Garcia-March, J.R., Deudero, S., Alvarez, E., Vicente, N., Duarte, C.M. and Hendriks, I.E. (2015).  The Pen Shell, Pinna nobilis: A review of population status and recommended research priorities in the Mediterranean Sea. Advances in Marine Biology, Vol 71 71, 109-160.

Catanese, G. (2020).  An emergency situation for pen shells in the Mediterranean: the Adriatic Sea, one of the last Pinna nobilis shelters, is now affected by a mass mortality event. Journal of Invertebrate Pathology, 107388.

García-March, J., Tena, J., Hernandis, S., Vázquez-Luis, M., López, D., Téllez, C., Prado, P., Navas, J., Bernal, J. and Catanese, G. (2020).  Can we save a marine species affected by a highly infective, highly lethal, waterborne disease from extinction? Biol. Conserv. 243, 108498.

Kersting, D., Benabdi, M., Čižmek, H., Grau, A., Jimenez, C., Katsanevakis, S., Öztürk, B., Tuncer, S., Tunesi, L., Vázquez-Luis, M., Vicente, N. and Otero Villanueva, M. (2020).  Pinna nobilis. The IUCN Red List of Threatened Species 2019: e.T160075998A160081499.

Panarese, R., Tedesco, P., Chimienti, G., Latrofa, M.S., Quaglio, F., Passantino, G., Buonavoglia, C., Gustinelli, A., Tursi, A. and Otranto, D. (2019).  Haplosporidium pinnae associated with mass mortality in endangered Pinna nobilis (Linnaeus 1758) fan mussels. Journal of Invertebrate Pathology 164, 32-37.

Vázquez-Luis, M., Álvarez, E., Barrajón, A., García-March, J.R., Grau, A., Hendriks, I.E., Jiménez, S., Kersting, D., Moreno, D., Pérez, M., Ruiz, J.M., Sánchez, J., Villalba, A. and Deudero, S. (2017).  S.O.S. Pinna nobilis: A mass mortality event in western Mediterranean Sea. Frontiers in Marine Science 4(220), 109.

Sebastián Hernandis Caballero – Oceanógrafo

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