Ana Tenorio, Beatriz Fernández Castro, Theresa Zabell, Ana Moya y Teresa Rapallo fueron niñas. Y, cuando lo eran, soñaban con que llegase el verano para saltar las olas, hacer castillos de arena, perseguir cangrejos, navegar… Pero también, cuando eran niñas, tenían muchas ganas por hacerse mayores para cumplir sueños y llegar a ser lo que hoy son: mujeres contra viento y marea.

 

Theresa Zabell se muestra optimista sobre la situación actual de las mujeres y sobre su pasión: el mar. Tal vez ese optimismo le venga de niña o sea fruto de haber logrado metas increíbles. “Soy optimista por naturaleza -aclara- y confío en conseguir los retos difíciles. Con 11 años soñé con ir a los Juegos Olímpicos y subirme a lo más alto del podio cuando las mujeres ni siquiera participábamos en los Juegos. Nunca perdí de vista ese sueño y se hizo realidad por partida doble así que no veo por qué ahora no podemos conseguir salvar nuestros océanos. Las estadísticas son mejores”, recuerda Theresa.

Gracias a sus victorias en los Juegos Olímpicos, Theresa logró que en España se hablase de vela más que nunca. Y en parte, por eso, por haber conseguido poner de moda un deporte tan español (tenemos unos 6.000 kilómetros de costa) acabó siendo la primera mujer en ocupar la Vicepresidencia del Comité Olímpico Español. “Veo la situación de la mujer mejor que nunca”, afirma. “Solemos hablar de lo que aún nos queda por conseguir, y está bien, porque debemos ser ambiciosos y aspirar a tener presencia de mujeres que marquen tendencia en todos los ámbitos, pero a veces tampoco está mal mirar hacia atrás y ver todo lo que hemos avanzado en los últimos años”, añade Theresa.

Tanto contacto con el mar hizo que Theresa se implicase con su conservación. En la actualidad es presidenta de la pionera Fundación Ecomar, organización con la que Just the sea colabora y con la que Theresa está absolutamente implicada: “La verdad es que Ecomar me importa muchísimo. Empezó siendo una manera modesta de devolver algo a la sociedad, pero ha ido creciendo, se nos ha hecho mayor y se está convirtiendo en todo un referente en cómo debemos cuidar de nuestro planeta”, explica. “Estamos viendo que el camino que emprendimos hace 20 años es el que han decidido seguir millones de personas para limpiar nuestros mares y océanos. Ecomar fue un sueño, después una realidad y ahora una responsabilidad”. “Mi actual relación con el mar – prosigue Theresa- es cuidarlo y que lo cuiden y tengo que reconocer que haciendo esto disfruto mucho de él”.

Theresa, ¿un deseo para este 8 de marzo?: Que TODAS las mujeres puedan disfrutar de este día y que los hombres nos acompañen en nuestros caminos a conseguir nuestros sueños.

 

A Ana Tenorio, Premio de Artesanía de Galicia 2018, le gusta recordar su infancia: “la tengo más presente que nunca, sigue a mi lado. Era muy curiosa, alegre y con gran imaginación, cualquier objeto me bastaba para crear y jugar. A veces pienso que en realidad no he dejado de jugar, con el barro, con la pintura, con las ideas”, explica. La naturaleza ha sido su fuente de inspiración: “es donde me siento libre para fluir, para sentir. Se despejan todas las dudas en un paseo por el bosque o viendo las olas romper en las rocas, es inspiradora. Un baño cualquiera en nuestras aguas atlánticas basta para zambullirse en uno mismo, sentirse bien y en equilibrio, consigue que mantenga la atención, la claridad mental que necesito y desbloquear cualquier situación. Siempre siento que estoy como en deuda con la naturaleza, pues creo que ella nos da más de lo que realmente le devolvemos”, subraya.

Ana es una de las ceramistas más reconocidas en España gracias a la calidad de su obra. Su proyecto, Witchneeds, es la marca en la que agrupa todas sus colecciones  Entre los artesanos, Ana nos cuenta que hay muy buen equilibrio hombre-mujer: “Las mujeres tienen mucho peso. Es un sector en que no veo que haya distinciones o discriminación y que tenemos las mismas oportunidades, de hecho, son muchas las mujeres creando en cerámica con un discurso sólido y muy buena trayectoria”. Pero hasta lograr el Premio de Artesanía hubo etapas malas que había que superar: “Hubo muchas frustraciones, pruebas y, por supuesto, alegrías, pero a través de un constante diálogo interior, un camino de superación y lucha, siempre creyendo firmemente en el proyecto”. Aquella actitud le ayudó a lograr que cocineros de la talla de Pepe Solla se hayan enamorado de su cerámica y la utilice en su restaurante: “Pepe es maravilloso, muy creativo y un gran profesional. Pienso que nos aportamos mutuamente. Aunque nuestros mundos son diferentes tiene muchas conexiones: la creatividad, la imaginación, el amor que ambos sentimos hacia la materia prima que trabajamos, hasta el fuego, que es tan importante tanto en la gastronomía como en la cerámica. Conocerlo me ha ayudado a acercarme y comprender el mundo de la alta gastronomía”.

Ana, ¿un deseo para este 8 de marzo?: Que sigamos luchando para defender nuestros derechos y conseguir nuestros sueños, para ser libres, fuertes, y más unidas.

 

Beatriz Fernández Castro, Ana Moya y Teresa Rapallo son tres mujeres que llevaban años en la comunicación, la moda y el lujo y decidieron dar el salto para embarcarse en un proyecto en el que no hubiese solo que comunicarlo, sino que también distribuirlo, venderlo… Se trata de La Riviere, conservas de mar de calidad. “La Riviere es más que una marca premiun de conservas gallegas, es un estilo de vida…cuidada al máximo. -comenta Beatriz- Es una marca que nos ha hecho cambiar de rumbo, un mundo fascinante donde aprendemos día a día”.

 

 

“Nuestra pasión por el azul viene directamente del mar Atlantico (en el que Beatriz se bañaba cada verano y buscaba conchas). Buscamos un azul para La Riviere, difícil de encontrar en un pantone… Porque queríamos un azul con fuerza e intensidad igual que nuestros productos”, explica. El diseño es increíble, como no podía ser de otro modo: “La Riviere confió en Fashionistas -nos cuenta Beatriz- para crear y comunicar una marca diferente, cuidada al máximo de dentro hacia afuera, nos enamoramos tanto del proyecto, que decidimos dar un paso al mundo de la distribución. Nadie lo iba a cuidar más que nosotras, quién mejor iba a entender un proyecto que nace desde el corazón. De esto las mujeres sabemos mucho… Y hemos unido nuestra  experiencia en el mundo de la moda de lujo & lifestyle”.

Las mujeres de La Riviere saben que están en un sector rodeadas de una mayoría de mujeres muy trabajadoras: “La Riviere es un equipo formado por cinco mujeres, en el mundo de la conserva el 85% son mujeres, mariscadoras, manipuladoras en las fábricas, son mujeres muy fuertes. La verdad es que desde que hemos lanzado La Riviere, todo han sido ayudas por parte del sector ya sea masculino o femenino”, agradece Beatriz. “En nuestra imagen se puede ver cómo los cuatro marineros (cada uno representa un producto), son dos hombres y dos mujeres”, matiza.

Procedentes de otro mundo, Beatriz recuerda que “lo más difícil ha sido hacernos hueco en el mercado, pero poco a poco lo estamos consiguiendo y eso es nuestro reto personal”. Y lo mejor de la aventura: “Que gente que ni siquiera consume La Riviere nos escriba dándonos la enhorabuena por hacerles soñar a través de nuestro Instagram, cien por cien inspiración  LA RIVIERE”. Por supuesto también ayuda encontrar aliados como Just the sea: “nos conocimos en una reunión y surgió una buena amistad. Conocer gente maravillosa que confía en nosotros, eso es ¡LO MÁS!, se emociona Beatriz. “Y que chefs como Juanjo Lopez, Pepa Muñoz, Yannick Alleno…. confíen en nosotras”. Beatriz, como buena gallega da, si hace falta, hasta el ADN de su Riviere favorita: “de mis cuatro hijos (conservas) me quedo con la almeja blanca de Carril & Agiño. Es excepcional, se desconcha una a una y se envasa manualmente en agua de mar con un toque de limón”.

Bea, ¿Un deseo para este 8 de marzo?: ¡Seguir luchando juntos por un mundo mejor!